Melanie se quedó en silencio, mirando un punto fijo del suelo, como si estuviera intentando tragarse el miedo antes de que se le notara en la cara. Tadeo la observó unos segundos y luego le tomó la mano con suavidad, sintiendo el temblor leve de sus dedos.
—Mel… todavía puedes detenerte —murmuró—. N