Una noche, después de varias semanas de intentos fallidos, Melanie decidió emborracharlo un poco con su licor favorito, Martín se relajó, bajó la guardia, y por fin pasaron la noche juntos y ella consiguió la muestra que necesitaba para los exámenes.
Al día siguiente, antes de que él despertara, Melanie salió con cuidado y llamó a Tadeo, no explicó mucho, solo dijo que tenían que ir a la clínica, él llegó por ella sin preguntas, con esa cara seria que se le ponía cuando algo no le gustaba.
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