Las dejó juntas sobre la mesa y se quedó mirando un punto fijo, con esa sensación nueva de que en esa historia había algo mucho más grande que él.
El camino de vuelta a Veracruz fue casi todo en silencio, el auto avanzaba y “cambio de alma” daba vueltas en la cabeza de todos, como una idea que ninguno quería aceptar pero tampoco podía soltar, Joaquín miraba la carretera, Rita apretaba el teléfono entre las manos, Joana se mordía las uñas pegada a la ventana, y Claudio conducía con los dedos ten