Al sentir que se detuvo el carruaje Elizabeth supo que no había nada que hacer, estaban fuera del palacio.
Sus padres bajaron primero, ella dio un fuerte respiro y salió para ser recibida por la mano de su padre para ayudarla a bajar.
—Gracias —dijo un tono bajo, sentía un nudo en su garganta debido a los nervios, le agarró la mano.
—No te preocupes, eres mi pequeña.
Bajo del carruaje con ayuda de su padre donde ya todos esperaban, miraba el palacio con los nervios a flor de piel.
Fue separada