A la mañana siguiente, tal y como prometieron los Duques, llegaron a la entrada de la mansión solo pasadas algunas horas del amanecer.
Elizabeth recibió el aviso de esto y se preparó para volver, se encontraban en el comedor desayunando por lo que comió los últimos bocados con prisa.
—Nos vemos en el palacio —dijo levantándose de la mesa.
—Está bien, cuídate.
—Tu igual —le dio una mirada cómplice antes de mirar al Márquez y hacer una reverencia —muchas gracias por todo.
—No te preocupes, eres