Aquel beso bastó para que Estefan sintiera deseos de devorarla y en esta ocasión Elizabeth quería exactamente lo mismo, estos días sin su esposo la llevaron a extrañarlo, pese a desearlo al sentir que se detenía el carruaje sabían que debían parar. Con pesadez, Estefan rompió el beso.
—¿Regresamos? —dijo con su respiración acelerada. Elizabeth guardó silencio siendo que estaba en un dilema, quería sentir a su esposo pero a la vez conocer el ducado.
—Podemos buscar un lugar… —se percibía la timi