La locura de Yesenia.
La emperatriz esperaba a Estefan mientras miraba hacia la entrada.
—Déjenlo pasar —dijo al percibir su presencia.
—¿Qué le dijeron? ¿Sabe de Elizabeth? —preguntó Estefan al entrar sin saludar.
—No sabe nada, pero no tardará en encontrarla y eso será por tu culpa —dijo sin más la emperatriz.
—Lo sé, adiós —se dio la vuelta ya que sabía que la emperatriz tenía razón, ella tenía su olor el cual salía de casa poro de su piel —¡maldición!
Estaba lleno de ira, todo estaba bien y transcurría de marav