“¡En tus- nh!”, a interrumpo, aplastando mis labios contra los de ella.
El placer me recorre mientras uso mi todo para no meter mi lengua en su boca, sino que devoro sus labios en un beso contundente.
El aroma de su excitación me golpea y siento su cuerpo reaccionar al mío. Ella arquea la espalda involuntariamente. Un suave gemido escapa de sus labios mientras palpito contra su estómago y por una fracción de segundo sus labios acarician los míos antes de empujarme hacia atrás, la realidad golp