ZAIA
Jai intenta disimular su risa de sorpresa mientras miro fijamente a Sebastián, viendo el destello de irritación, humillación e ira en sus ojos mientras me devuelve la mirada.
"¿Para qué era eso?", gruñe él amenazadoramente, tocándose la mandíbula.
“Eso fue por sobrepasar tus límites, Señor King. Si no deseas que ser abofeteado de nuevo, recuerda que el espacio personal existe”, respondo con frialdad.
Mis ojos brillan de color naranja mientras miro furiosa al hombre que ahora me mira con