ZADE
“Mira eso… eres tan perfecta, nena”, murmuro con voz ronca.
“Mierda, oh, mierda, así es… mm… ¡Ah!”. Un delicioso y suave grito de puro éxtasis se le escapa, todo su cuerpo se tensa mientras sigo cogiéndola con los dedos hasta que su cuerpo tembloroso se relaja y ella aguanta su orgasmo.
Saco mi mano y, girándola, la empujo hacia su espalda sobre la cama y por mucho que quiera saborearla con mis dedos, quiero saborearla desde la fuente. Sus ojos me recorren mientras me siento a horcajadas