VALERIE
Sus ojos se abren ligeramente antes de soltarse de mi agarre y darse la vuelta.
“Terminé con tus juegos. Ahora vete de aquí y regresa con tu manada”, dice él con frialdad.
“No me voy a ir a ningún lado y no puedes decirme que lo haga”, respondo en voz baja, con el corazón acelerado.
“Entonces morirás porque no estaré aquí por mucho tiempo”, responde con dureza.
Mi corazón se acelera.
“Espera, ¿qué?”.
“Y quizás quieras decirle a tus preciosos Alfas que están haciendo que maten a su