Me dirijo a la puerta del baño y la observo mientras se lava la cara con agua y jabón frenéticamente, incluso haciendo gárgaras.
Me doy la vuelta, sintiéndome peor que en años.
¿Qué esperaba? No tengo mucho que ofrecer. Soy un hombre sin educación, un hombre que huye... un hombre que trabaja en un garaje y en una empresa de construcción. Ella es doctora, proviene de una manada poderosa, con amigos y familiares poderosos...
Siempre fuimos dos caras separadas de una moneda...
De alguna manera