“Bueno, nos vemos más tarde. Aún me quedan dos horas de turno”, se queja Ronda, reprimiendo un bostezo.
“Diviértete, y creo que yo me voy a ir a casa. Dormiré bien hoy”, digo. “Ah, y he completado el papeleo para la paciente de la sala 2, cama C. Por favor, asegúrate de que la revisen cada hora. La infección es bastante grave”.
“Entendido”.
Nada mal para un primer día de trabajo. La mayoría del personal es amable y es fácil hablar con ellos, y Cassian es bastante dulce. Sin mencionar que toda