SEBASTIÁN
Todo lo que veo es la mirada en sus ojos cuando ella levantó el arma y me disparó.
La he perdido.
Ella nunca me perdonará, ¿y por qué debería hacerlo?
Yo mismo me lo busqué...
Los mismos pensamientos rondan mi mente, golpeándome con la brutal verdad de lo que he hecho. Dan vueltas, gritan y vociferan mientras se arremolinan en mi cabeza, y no hay nada que pueda hacer más que aceptarlo.
Estuve cerca de la muerte después de que ella me disparó, pero Gerard se negó a dejarme morir,