Verónica guardó silencio un momento, como si la propia revelación la hubiera dejado sin aliento. Luego, su voz volvió, cargada de una nueva confidencia, una que unía aún más los hilos de la manipulación de Leonardo y Rodolfo.
—Y hay algo más que debes saber —dijo Verónica, su mirada fija en la mía—. No solo se toman fotos. También tienen… un lugar favorito.
Inés y yo nos miramos, la curiosidad y la aprensión mezclándose en nuestros rostros.
—¿Un lugar favorito? —pregunté, sintiendo un escalofrí