Me di la vuelta y me dirigí a la cafetería de la empresa, sintiendo las miradas de los empleados clavadas en mi espalda. Seguramente ya habían escuchado los rumores, ya sabían de mi nueva y patética posición.
Al llegar a la cafetería, me acerqué a la máquina de café, una máquina moderna y complicada que nunca antes había tenido que usar. Siempre había habido alguien para prepararme el café, para servirme el desayuno, para atender cada uno de mis caprichos. Pero ahora… ahora estaba solo, frente