Al final, a Diana le tomó mucho tiempo cambiarse de ropa antes de salir del armario. Enzo tenía una mirada de complicidad y la parte superior de su pijama estaba abierta, lo que revelaba su impresionane paquete de seis. Se apoyó ligeramente contra la pared, observando a Diana organizar su bolso.
—Ire contigo —dijo Enzo con su voz suave.
Era una voz que podía controlar inmediatamente a cada mujer que la escuchara.
Pero Diana se felicitó a sí misma por no permitir que su voz la manipulara. Si lo