Está bien, esa batalla la había ganado, aceptaría pero no sólo por el que dirán sino por el bien de su familia.
—Muy bien, tu ganas — asintió — Pero tengo una condición.
—Tú no estás para….
—Si quieres — lo interrumpió — sino, dejo a mi hermano y a tu estúpida reputación hundirse. Conoce la salida Lord Renfield — hizo una reverencia y giró sobre sus talones.
Pero unas manos largas se posaron sobre su brazo obligándola a girar en redondo para encontrarse con su ancho pecho y unos ojos dorados mi