—¿Y si dice que no?
—Bueno — suspiró con tristeza — Quiere decir que no le importo lo suficiente o puedes humillarte y arrastrarte por el piso con tal de pedir su perdón — esbozó una amplia sonrisa con solo imaginarlo.
—¿Te complacería eso verdad?
—No tienes una idea de cuan placentero me resultaría verte humillado en el piso con tal de obtener su perdón.
Anastasia se encontraba en el jardín, a un lado de ella sobre una mesita había una taza de té humante a la cual le había perdido el interés.