Como era de esperar, Halsey, que acababa de volver de estudiar en el extranjero, tenía una forma de expresarse impresionante.
Aunque se tratara de cualquier otra persona, ella le hablaría con desprecio, hasta el punto de avergonzarla por completo.
Pero Harvey, que ya estaba acostumbrado a esas palabras, no sintió nada.
Harvey miró a Halsey a través del espejo retrovisor y preguntó lleno de curiosidad: "¿Y si me gusta que me mantengan?".
"Entonces acabaré contigo yo misma", respondió Halsey