¡Fiu, fiu, fiu!
Harvey ignoró a la multitud mientras dibujaba cuidadosamente los talismanes.
Había aprendido este truco de un viejo sacerdote en el campo de batalla.
El sacerdote decía que la sangre de un Dios de la Guerra podía disipar casi cualquier cosa.
Dicho esto, primero había que aprender a usar la sangre.
Por ejemplo, la energía maligna dentro del cuerpo de una persona solo podía desvanecerse mediante talismanes de papel que pudieran generar energía opuesta a aquella.
Harvey aprend