Se oían pasos desde afuera. Sienna entró con el rostro pálido.
Un montón de gente que parecían sus guardaespaldas la seguían. Todos miraban con desprecio a cada uno de los subordinados de Dahlia.
Los ojos de Freddy se iluminaron en cuanto apareció Sienna.
“¡Sabía que no me dejarías, nena! ¡Me tomé tres píldoras enteras solo por ti! Te divertirás mucho esta noche...”.
¡Paf!
Sienna abofeteó al instante a Freddy en toda la cara antes de que pudiera terminar la frase. No pudo evitar tambalears