Una docena de personas vestidas con ropas tradicionales aparecieron desde el exterior de la sala.
Esas personas eran occidentales que tenían expresiones altaneras por completo
Estaban rodeando a una mujer fría y distante que parecía ser mestiza.
La mujer llevaba un vestido con un laurel en la cabeza tachonado de gemas y oro. Parecía tener veintiocho años como mucho. Su aspecto era muy elegante, pero también era evidente su lado dominante.
Su aura feroz envolvía toda la sala. No era otra que