La fría voz resonó por todo el lugar, tomando a todos por sorpresa.
El horror llenó a todos. Subconscientemente miraron a su alrededor para encontrar al dueño de la voz.
Incluso los que se consideraban valientes no pudieron detener el profundo escalofrío que sintieron, ya que no pudieron encontrar al que habló a pesar de mirar a su alrededor.
La propia Carol se sobresaltó al escuchar la voz. Se cubrió la cara y murmuró: "Lamento molestarte, Rey León".
“Este hombre nos insultó, a la Pandilla