¡Una muerte instantánea!
Estas supuestas élites de Briewood eran inútiles frente a Edwin.
Incluso las élites de la sucursal del Palacio Dragón, que permanecieron indiferentes todo el tiempo, no tuvieron oportunidad de sacar sus armas de fuego. Todo terminó en un instante.
El bonito rostro de Carol cambió a una mirada de sorpresa. De repente, sintió la necesidad de salir del lugar de inmediato.
“Mi señora, aún no me has matado. ¿Ya te vas?".
"¿No sería eso grosero?".
“Este es mi territorio.