Las palabras de Harvey fueron simples y directas.
No le importaba Brennan, y mucho menos el famoso Leonard Bray de Mordu.
"¿Qué acabas de decir?".
Brennan, que estaba cruzando las piernas en el sofá con indiferencia mientras esperaba que Harvey se arrodillara, se congeló. Se preguntó si había oído mal.
Innumerables jóvenes amos adinerados solían gemir y gritar para ser aceptados por él, aunque Brennan nunca le importo ellos.
¿Le dio una oportunidad a este chico por el bien de su junior, per