Naturalmente, Mandy Zimmer sabía muy bien que no habría necesidad de hablar de negocios si ella cambiaba de opinión.
Charlie Gibbs y los demás pusieron una amplia sonrisa como si hubieran ganado. Todo iba de acuerdo a su plan. Se sintieron encantados.
¡Esa noche, filmarían una película protagonizada por la propia Mandy!
En cuanto a Harvey York, el idiota, solo le darian unos dólares cuando todo estuviera dicho y hecho.
En ese momento, Harvey se acercó y luego miró a Charlie con una expre