La atmósfera cayó en un silencio mortal. Nadie se atrevió a pronunciar una sola palabra.
Plas, plas...
En medio del silencio, alguien comenzó a aplaudir, con una expresión helada en su rostro.
Era el Tercer Amo Yates quien aplaudió.
Él evaluó a Shane Naiswell con la misma mirada gélida.
En ese momento, incluso el propio Tercer Amo Yates estaba incrédulo.
Había asumido que nadie se atrevería a desobedecer sus órdenes. Cuando entró en Buckwood, sintió que era imprescindible que todos se arro