Narrador
Con la sangre hirviendo en el interior de su cuerpo producto de la ira al saber que su hermano se hallaba a escasos metros de él. Dante salió de la oficina de Abril, quien se quedó allí un poco nerviosa por lo alterado que se marchó su esposo, y dirigiéndose a la suya, se quedó un poco rígido al hallar a Atlas sentado como si nada en su lugar
—Dante ¡Qué gusto verte! ¿Desde cuándo no hablamos?
Colocándose de pie una vez que Atlas notó a su hermano en la puerta de la oficina, este fing