Ese mismo día, mientras terminaban el desayuno en la cocina, Adelaide miró la hora en el reloj de la pared y soltó un suspiro. La fecha de su incorporación a la editorial estaba cada vez más cerca y, aunque la idea de presentarse ante todo el equipo la emocionaba, también quería sentirse preparada para aquel momento.
—Necesito ir de compras —comentó Adelaide mientras dejaba la taza sobre la mesa—. No puedo llegar a la editorial con cualquier cosa. Quiero verme lo mejor posible, como alguien