La noche había caído sobre los viñedos, pero Marco todavía no conseguía conciliar el sueño. Desde que regresó de la cabaña llevaba horas sentado en el borde de la cama, con los documentos del divorcio guardados en el cajón de la mesa de noche. No quería volver a mirarlos. Ya los había visto suficientes veces durante el día como para entender que aquellas hojas representaban mucho más que un trámite legal. Representaban el final de la única relación que, a pesar de todos sus errores, había llega