Marco intentó concentrarse en los informes que descansaban sobre su escritorio, pero las letras parecían perder sentido frente a sus ojos. Desde la discusión con Adelaide aquella mañana, su cabeza no había dejado de dar vueltas. Cerró la carpeta con un movimiento cansado y apoyó la espalda contra el respaldo de la silla. Sin proponérselo, un recuerdo comenzó a abrirse paso entre sus pensamientos.
Dos años atrás.
—Marco, no puedes casarte con esa mujer solo para llevarme la contraria —espetó Ant