El pabellón de masajes estaba bañado por el suave resplandor de las velas que parpadeaban delicadamente con la brisa de la tarde, filtrando la luz del sol en suaves rayos dorados. Los aromas a lavanda, eucalipto y sándalo flotaban en el aire. Una música relajante —apenas un susurro de arpa y olas del mar— sonaba de fondo. Cada pareja tenía su propio espacio para el programa de la Ruta de Parejas del Día 6: Celebración del Amor; una colchoneta acolchada sobre el suelo de madera pulida, rodeada d