9. El teatro.
Capítulo 9. El teatro terminó.
Francisco retrocedió como si le hubieran dado un latigazo. Giró hacia Fernanda, quien lo observaba desde la distancia con una expresión de lástima que le dolió más que cualquier grito.
-- ¡Sabía que ibas a volver con ella ahora que sabes que pertenece al grupo Nanda! ¡Tú no me amas, Francisco Villa!, ¡tú amas el poder! Y si ella tiene el poder, tú vas a correr a sus pies – gritaba Valeria muy segura.
-- ¡Tenía que detenerte! ¡Tenía que hacer que la odiaras tanto que nunca pudieras volver a mirarla! –
-- Fer... yo... – intentó decir él, con las manos extendidas, manchadas de ese jarabe rojo que simbolizaba su propia estupidez.
-- No te atrevas a decir mi nombre, Francisco – lo cortó ella, con una calma que lo destruyó.
-- Durante cinco años, me hiciste sentir que yo era una extraña. Me hiciste dudar de mi posición en el matrimonio mientras tú te dejabas manipular por una mujer que nunca te amó, solo amaba tu ascenso. Te advertí que no quería salvarte más,