11. El testamento.
Capítulo 11. El testamento de la abuela Matilde Villa.
Fernanda estaba en una villa no muy lejos de allí. Su hermano la había comprado para ellos. Si debían vivir un tiempo en esa ciudad, no vivirían en un hotel.
Cuando Sebastian y Alejandro salieron de la empresa se dirigieron allí, lo que no sabían era que Francisco los estaba esperando y los siguió hasta allí, al verlos ingresar, él se quedó afuera, desde donde estaba podía ver el frontis de la casona.
-- ¡Fernanda se que estas allí? – comenzó a gritar desde afuera.
-- ¡Se que me estás escuchando! ¡Perdóname! ¡Fue Valeria, ella me engañó! –
Desde una de las ventanas del segundo piso, oculta tras una cortina, Fernanda observaba la escena. En su mano derecha sostenía el collar de su madre, apretando la esmeralda contra su pecho. Sus ojos estaban secos. Ya no quedaba rastro de la mujer que había llorado noches por un mensaje de texto no contestado por él.
Sebastián entró en la habitación y se puso a su lado.
-- Lo siento Fer... no sab