Todavía en el salón donde la celebración se estaba llevando acabo, Emilio no podía creer lo que acababa de ver su hijo. Willy estaba de pie como si nada hubiera pasado, como si el accidente nunca hubiera existido y de pronto, se presentaba ahí, con una mujer que decía que era su esposa, ¿en qué mundo estaba viviendo Emilia? ¿En qué mundo estaba pisando? Porque estaba segura que esa no podía ser su realidad.
Su realidad era aquella donde Willy estaba postrado a una silla de ruedas y no tenía a n