Tras escuchar las palabras de Gino, Iva clavó sus ojos en los de su hija y soltó un largo suspiro.
Sí lo que el joven beta decía era verdad, lo cual, así parecía, la loba de Anna estaba completamente despierta, sin embargo, algo parecía bloquearla, ya que, sin importar la situación, los lobos jamás se ocultaban ante su parte humana, y como si eso no fuera suficiente, el cumpleaños de Anna estaba a la vuelta de la esquina, lo que la dejaba con una escasa semana para hacer un vínculo con su loba