Capítulo 45: Los celos de Amara.
Intercambiando risas y bromas privadas, Anna y Chloe subieron las escaleras del pequeño sótano de la boticaria, por lo que, cuando ambas entraron en la cocina, Dante y Gael guardaron silencio y clavaron sus ojos en ambas lobas.
― ¡Ah! Por la sagrada Diosa Selene ―dijo Gael entregándole un libro a Dante antes de correr en dirección de Anna ―Que imagen más perfecta, luces como una auténtica Luna alfa ¿no es así alfa? ―
―Sí…―masculló Dante torpemente
Y es que, ante la hermosa imagen de su compañer