Capítulo 39: Papá está vivo.
Al entrar a la oficina, Anna se quedó de pie justo en el centro, sintiéndose incapaz de ocupar el lugar de su padre detrás del escritorio. Gerard, por su parte, se dirigió directamente a una estantería, donde comenzó a buscar frenéticamente.
― ¿Estás bien? ―le preguntó Armin a Anna en voz queda al abrazarla por los hombros
―No, no fue fácil ―masculló Anna
Ante su evidente tristeza, Armin apretó suavemente a Anna contra él, lo que a ella le arrancó un suave suspiro.
―Sabes que cuentas conmigo, ¿