Capítulo 38: Levantar el ánimo de la princesa.
Notando la debilidad en su voz, Gerard dirigió su mirada hacia el joven, y al notar su enrojecido cuello, el hechicero frunció el ceño.
―Oye, Lysander ―lo llamó con voz queda ―Por favor, saca a tu alfa de aquí, necesita descansar y la princesa aún tiene mucho que hacer ―
― ¿De qué hablas? ―preguntó Lysander extrañado antes de dirigir su mirada hacia Dante ―Oye, ¿estás bien viejo? ―
―No, no estoy bien, y él tiene razón, por favor, llévame adentro ―
Sin decir nada, Lysander asintió y se apresuró