Capítulo 34: Eres valiente.
Al ver que no tenía escapatoria, la joven al otro lado de la línea soltó un suspiro
― “¿Cómo…? ¿Cómo lo supiste?” ―preguntó Diana después de un largo rato de silencio
Ante las palabras de la joven, los ojos de Ceres volvieron a llenarse de lágrimas, sin embargo, soltó una risita decepcionada.
―Justo antes de clavarle la jeringa con acónito a la señorita Chloe… Estaba en el baño frente a un espejo, y ella te preguntó sí habías puesto el acónito en mi bolso… ―dijo Ceres con los dientes apretados