Capítulo 33: Los hermanos Kollia.
Ante su petición, no sólo Giotto aceleró el paso, sino que también lo hicieron Lykan y Tarian.
“Podríamos ir más rápido nosotras” ―gruñó Amara― “Muchas vidas se están perdiendo”
Estando de acuerdo con su loba, Anna asintió.
Al no poder correr por su cuenta, la frustración y la desesperación iban apoderándose de ella, pues era como retroceder en el tiempo y volver a depender de los demás.
“Debe ser así” ―gruñó Amara nuevamente
―Debe ser así ―repitió Anna en voz baja
Dada a su situación, ella no