Ante la desesperación del niño, los tres lobos se detuvieron en seco, por lo que los tres pudieron escuchar perfectamente el rugido molesto de Anna.
―Ni si quiera tienen compasión con los niños ―gruñó la joven ―No podemos dejarlo solo en esta situación, vamos a buscarlo Lykan ―
Ante sus palabras, Lykan olfateó el aire y tras algunos segundos, corrió en dirección opuesta, alejándose de la verja que los guiaba al exterior.
Sin entretenerse con nada, los tres lobos corrieron en dirección a un pequ