Mundo ficciónIniciar sesiónSe paseó de un lado al otro, la típica danza en los momentos exasperantes.
—¿Qué se supone estás haciendo? —Ahogó un grito y frenó los pasos, volteando en torno a la voz—. Gracias a Dios te has detenido.
¿Qué hacía su editora en casa? ¿No se había marchado ya? En ese preciso tris, Odette le resultaba cansina y mucho.
—¿Por qué sigues aquí? &mdas







