Después de follar como animales y hacer el amor como un par de tontos románticos yacían agotados abrazados el uno con el otro, todo era perfecto otra vez, nada faltaba, nada sobraba, todo estaba en la medida y en el lugar exacto
Ambos se acariciaban con parsimonia, se miraban y se deleitaban en el otro, eran personas físicas, las palabras sobraban porque sus cuerpos y sus gestos se decían y se entregaban todo
Sin embargo, había palabras que decir, pequeñas brechas aun que cerrar, por eso en un