Después de haber conducido durante horas el auto de David hacia la gran ciudad de Los Ángeles, al fin se encontraba frente aquella puerta, su mano temblorosa estrujaba nervioso la llave colgando de su cuello indeciso sobre qué hacer
_ vas a abrir o quieres que yo toque la puerta_ le pregunto su amigo a su lado, al no recibir respuesta, ni verle intenciones de abrir la puerta, golpeó
_ que crees que haces? _ le susurró
_ pues lo que vinimos a hacer, nada de arrepentirse ahora
Christian resoplo,