Conducía de vuelta a casa y el silencio en el auto era abrumador, pero no tanto como sus propios pensamientos que hacían el ruido, que no existía en el exterior, miraba de reojo el perfil de Jaison a su lado que se limitaba a mirar por la ventana con un semblante totalmente indescifrable, como si lo que tuviera a su lado solo fuera un cascaron, como si no tuviera alma
“eres un cobarde” “un dominante de cartón” “he estado dándolo todo” “donde está el Christian confiado al que me entregue?”
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