Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 17
Aiko esperó pacientemente hasta que las luces del antro se encendieron dando la señal de que había acabado la diversión y ya no quedaba sino el personal dentro del recinto. Salió de su escondite arrastrándose y sintió que las piernas le dolían terriblemente de estar en la misma posición tanto tiempo, así que las golpeó suavemente para que recuperaran la circulación. Fue eh ese momento que algunos de los camareros la divisaron y uno le preguntó con sorpresa qué demonios ha






