CAPITULO XVI
LA REINA IGNORADA
Wallis se paseaba nerviosa por el todavía domicilio conyugal, había conversado hacía dos meses largamente con Ernest Simpson, su esposo legal, y este había accedido a declararse culpable de adulterio, lo que le facilitaría el divorcio y quedaría libre para convertirse en reina, a pesar de las oposiciones tenaces de los más recalcitrantes políticos, que conservaban la rancia imagen de la monarquía, que fuera de contexto se desmoronaba como si se derritiese en medio