El camino hacia la casa de la manada transcurrió en silencio al inicio. Yo observaba por la ventana mientras mi mano descansaba sobre mi abdomen.
—Todavía podemos regresar —propuso —. O podemos huir de la manada, yo te apoyaría.
—¿Por qué huiría de la manada? —dudé.
—Vamos Lyn —expresó sin dejar de ver el camino —. No tienes que fingir conmigo, te conozco desde hace muchos años, estuve ahí cuando golpeaste a Mack por querer levantarle la falda a Shannon, y luego lloraste cuando tu madre te ll